Quienes Somos

Presentación

La Asociación Bipolar de Madrid (ABM), es una entidad sin ánimo de lucro que se constituye en Madrid en 1995 y surge de la iniciativa de un grupo de afectados/as por la enfermedad bipolar ante la falta de una respuesta específica para el abordaje de los trastornos bipolares.

Desde sus inicios hasta la actualidad se han atendido a miles de personas que han solicitado información y ayuda para el buen manejo de la enfermedad bipolar.

 

Distintos tipos de terapias

Psicoterapia

Los pacientes con trastorno bipolar muestran una tasa relativamente alta de incumplimiento terapéutico, tasa estimada en 3245% de los pacientes tratados (Rothbaum & Astin, 2000). El escaso cumplimiento terapéutico combinado con las altas tasas de conflictos matrimoniales, divorcio y desempleo relacionados con el trastorno bipolar restringe la eficacia de la farmacoterapia sola. El objetivo de combinar psicoterapia y farmacoterapia es, principalmente, aumentar el cumplimiento terapéutico. Además, la psicoterapia puede reducir la cantidad y duración de las hospitalizaciones y recaídas, mejorar la función social y la calidad de vida, y reducir el riesgo de suicidio del paciente. Existen diversos enfoques psicoterapéuticos, adecuados a distintos estadios de la enfermedad, entre los que podemos mencionar psicoinstrucción, terapia cognitivo conductual (TCC), intervención familiar, terapia de grupo y terapia específica para cada caso, como la terapia para casos de toxicomanía.

 

Terapia congnitivo-conductual (TCC)

El objetivo de la TCC es modificar los pensamientos negativos del paciente que sufre trastorno bipolar. Este tipo de terapia aborda no sólo la conducta del paciente sino su mundo cognitivo, lo que piensa, cómo percibe el entorno y cómo interpreta lo que le sucede. La TCC intenta modificar los pensamientos negativos enseñando al paciente a entender de qué manera sus patrones de pensamiento influyen en su sintomatología, y a modificar su pensamiento y su conducta para disminuir la probabilidad de aparición de síntomas (Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU., 1999). También le aporta información sobre las dificultades funcionales en el plano social relacionadas con la enfermedad, y la manera de autocontrolar la aparición, evolución y gravedad del trastorno para lograr intervenciones terapéuticas adecuadas. Se le enseña a eliminar los obstáculos que impiden el cumplimiento terapéutico y se le brindan estrategias de conducta no clínicas para enfrentar las consecuencias de la manía y la depresión de la mejor manera posible. Se enseñan estrategias para enfrentar síntomas específicos, por ejemplo, al paciente que tiene deteriorada la capacidad de atención se le indica que reduzca el ruido y la sobrestimulación y se concentre en una sola cosa a la vez, y al que sufre una manía extrema se le enseñan técnicas de relajación (Rothbaum & Astin, 2000).

 

Psicoinstrucción

Hace mucho tiempo ya se reconocía la necesidad de una mejor educación con respecto al trastorno bipolar. Brindando al paciente y su familia información sobre el trastorno bipolar, la psicoterapia intenta alentar el cumplimiento del tratamiento y disipar los estigmas, persuadir en contra del abuso de fármacos y enseñar al paciente a identificar los síntomas de la recaída (Maj y col., 2002). El objetivo principal de la psicoinstrucción son los efectos secundarios de los tratamientos, la evolución de la enfermedad y los obstáculos en el camino hacia la recuperación (Maj y col., 2002; Rothbaum & Astin, 2000).

Los resultados de las investigaciones sobre la eficiencia de la psicoinstrucción son prometedores. La mayoría de las intervenciones psicoinstructivas dan como resultado mayor cumplimiento terapéutico y menor cantidad de hospitalizaciones y recaídas. Un estudio mostró una mejoría del 50% en el cumplimiento del tratamiento con litio y una reducción del 60% en el número de hospitalizaciones (Rothbaum & Astin, 2000).

Terapia familiar

Por lo general, la interacción matrimonial y familiar normal es problemática para el paciente con trastorno bipolar. Como consecuencia de las relaciones tensas, el paciente puede sufrir más recaídas y peores experiencias funcionales. El objetivo de la terapia familiar es educar al paciente y su familia sobre el trastorno bipolar teniendo como meta un mayor cumplimiento terapéutico, mejor aceptación de la enfermedad por parte del paciente, mejor interacción funcional en los planos social y laboral y control de los factores estresantes. Se capacita a la familia en el aspecto comunicativo y a través de la terapia familiar se intenta recomponer las relaciones funcionales familiares después de un episodio de trastorno del estado del ánimo. Las sesiones de terapia familiar también tratan de abordar la sintomatología postraumática que puede afectar al paciente y la familia después de un ataque agudo o un período de hospitalización.

La terapia familiar se divide en tres etapas claramente definidas: etapa de evaluación, énfasis en la optimización del aspecto comunicativo, y énfasis en la resolución de problemas. Con frecuencia se enseña a la familia el "ejercicio de recaída", que le permite identificar el cuadro de la recaída y prepararse para el próximo episodio (Rothbaum & Astin, 2000).

Terapia de grupo

La terapia de grupo se aplica a casos de trastorno bipolar hace sólo 10-15 años porque los pacientes bipolares se consideraban no aptos para esta clase de terapia. Sin embargo, estudios recientes demostraron que la terapia de grupo instruye al paciente respecto al cumplimiento terapéutico; la cantidad de recaídas se puede reducir en un 15% disipando el estigma del trastorno bipolar (Rothbaum & Astin, 2000). En los pacientes que siguen un tratamiento combinado, terapia de grupo y medicación, la evolución de la enfermedad puede ser menos grave que en los que reciben solamente medicación, en términos de escasa interacción familiar, fracaso matrimonial y necesidad de hospitalizar al paciente otra vez. Si bien puede ser problemático comparar los datos debido a las distintas terapias aplicadas; por lo general, esos datos respaldan la aplicación de terapia de grupo al paciente con trastorno bipolar (Rothbaum & Astin, 2000).

 

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